|
La
Alameda:
Los álamos ya son parte de nuestro paisaje. Por eso su nombre
y sus
especies: carolino, plateado, piramidal verde y boleana de corteza
gris.
Los sauces, mimbres amarillos, arces, robles, plátanos y
olmos, completan
el marco con las texturas de su característica floración.
En primavera, las
flores las regalan robles sedosos, eucaliptos rojos, castaños
de la India,
tamariscos, acacias y magnolias, entre otras.
Los Castores:
Enmarcado por un cerco natural de agua, el barrio contará
con especies que
forman parte del ambiente del Delta como sauces, álamos,
casuarinas,
cipreses calvos y plátanos. En otoño, los dueños
de los colores serán los
liquidambares, tulipaneros, castaños, ginkgos, nogales, pinos,
cipreses y
cedros. Además, se sumarán a este marco natural lapachos,
jacarandaes,
palos borrachos blancos y rosados, ombúes, y pacaraes, además
de robles,
tilos, fresnos y alcanfores.
Las
Caletas:
Su proximidad al canal y la típica vegetación del
Delta invitan, a
continuar con los colores propios de este lugar. Por eso fueron
elegidos
los sauces, álamos y cipreses que, junto al agua, forman
parte de un
paisaje claramente identificado con el entorno. Algo más
retirado,
casuarinas, plátanos y magnolias casi completan el listado
de infaltables.
Cerca de los lotes, los liquidambares, tulipaneros, pinos, olmos
dorados y
cipreses, enriquecerán la variedad de lo elegido.
La
Isla:
La plantación estará signada por una combinación
de especies de hoja caduca y hoja persistente. De profusa floración,
como las acacias decaisneanas y también otras, como los robles,
nogales y olmos, en las que el color otoñal es su característica
distintiva. Por su parte, coníferas como las secoias, pinos
ellioti, tuyas, y los magníficos cedros, se distinguirán
mostrando su follaje durante todo el año. Como portal, a
mitad del camino, encontraremos dos plátanos de gran magnitud
y una avenida de olmos, que se continuarán en una doble alineación
de tilos. También, estarán los robles sedosos, los
jacarandáes y lapachos azules y rosados, los ceibos rojo
lacre, ibirá pita o jacarandáes amarillos; muchos
de ellos autóctonos, como los cipreses calvos, plátanos
, sauces llorones, álamos y las casuarinas.
La nostalgia, estará a cargo de magnolias, hortensias, camelias
y jazmines.
La personalidad, sin duda, por palmeras como los pindó, fénix
y las Washingtonia, sumadas al porte de álamos piramidales
y cipreses.
La Glorietas:
Aquí la presencia de la forestación será visualmente
fuerte desde el acceso. Propone enmarcarlo con dos majestuosos cedros
junto a cipreses piramidales y enebros, sumados a los otoñales
colores de arces y nogales pecan. Sus calles estarán densamente
arboladas con caducifolios: jacarandáes azules, lapachos
rosados; acacias rojas, rosadas y de Constantinopla; sumados a catalpas
y al amarillo verdoso de las acacias frisias, negras, hoja morada
y ruby lace. Asimismo; en el otoño, los protagonistas serán
los arces, olmos, paraísos disciplinados, tilos, fresnos
europeos, robles europeos y americanos, y los magníficos
árbol del cielo y plátanos.
La intimidad hacia el ferrocarril, estará dada por el crecimiento
de casuarinas, fresnos americanos, eucaliptos medicinales, álamos
plateados y sauces mimbre.
Sobre la avenida troncal, una barrera visual muy fuerte de mediana
altura- se logrará con la presencia de pinos, tamariscos,
acacias, enebros, laureles de flor, eleagnos, álamos, arces
de hoja blanca, sauces llorones, etc.
En algunos de los espacios comunes, en los culs de sac y en el interior
de algunos fondos de lotes, se ha pensado en vegetación muy
decorativa conformada por liquidambares, robles sedosos, palmeras,
ombúes, robles palustres, árbol de llama, eucaliptos
de flor roja, ceibos, sauces mimbres amarillos, alcanfores, acacias
visco, magnolias, cipreses calvos, álamos boleana, tacuaruzú,
olmos dorados, aromos y damascos de flor que por sus flores blancas,
fucsias, rojas, crema o por sus follajes amarillos, verdes o cambiantes
entre verano y otoño, darán una renovación
al paisaje durante todo el año.
|